jueves, 20 de septiembre de 2012

Punto de Inflexión

Conforme se acababa el verano aumentaba la angustia por tomar la decisión, estaba claro que era ahora o nunca y la oportunidad estaba ahí. Ya en junio decidí que quería jugar la mano sin tener muy claro si quería ganarla o perderla, y como nunca me gustaron las grandes partidas esperé que el destino y la suerte hicieran la jugada.

Así que me presenté el miércoles pasado, sin ninguna presión y a sabiendas que de perderla, como poco, me quedaría tal y como estaba; de ganarla tendría la presión de gestionar la victoria y esta podría tener damnificados.

Eran 3 manos, aunque sólo la primera era eliminatoria y conocería la decisión en el momento, las otras 2 las jugaría seguidamente, aunque el resultado de estas, ya concluyentes, lo conocería hoy.
Se reparten cartas, a la vista parece que soy el peor jugador, termina la partida y no salgo descontento del todo pero la competencia me baja a la realidad, hay mas de 100 jugadores y sólo 40 juegan la siguiente mano, veredito y... paso.

Sorprendentemente jugaré las 2 manos finales, la segunda se me hace larga y me quedo corto de tiempo, aunque acabo satisfecho. La siguiente sería la última y la verdadera prueba de fuego, sólo en la habitación detrás de un micrófono, una hoja con la noticia, un minuto para leerla y... a radiarla. Al otro lado del cristal el técnico me pregunta ¿qué tal el sonido?..., comienzo a leer Alex... Alexade...Alexandre Alapont, vaya, ha pasado la mitad del tiempo y todavía no he llegado a la segunda línea. El técnico me avisa, se acabó el tiempo, ahora en voz alta, comienzo con fuerza pasando Alapont bien, llego a zimbabwense y derrapo, me ha puesto nervioso eso, ahora la lengua nambya....y me termino de hundir, la voz flojea y tiembla, me estiran un poco el tiempo para ver si remonto, pero no hay respuesta por mi parte, se acabó. Salgo cabizbajo, sabiendo que he fallado, y esperando la resolución, que sería hoy.

La semana de espera no la he pasado bien, nervios, pensamientos, no sé que hacer, los días parecen margaritas, ayer decidí que lo haría seguro, pero esta mañana al lavantarme decidí que seguro que no. Por fin sale la lista, bajo despacio buscando mi nombre, o mas bien queriendo no encontrarlo, Pérez, Pérez... ¡¡Quintana!!, vaya, pues no estoy. Nervios, por un lado decepción, por otro suspiro de haberme quitado un peso de encima. En el fondo la sensación que me queda es la de que lo he intentado, que es lo que quería pero no pudo ser, y asumirlo como quería, como un juego, un juego donde mas importante que ganar o perder, ser admitido o ser excluido, tomar una decisión que cambiaría la vida o no, para mí, era participar.